jueves, 24 de septiembre de 2015
El amor, la soledad y el apego…
Leyendo a Walter Riso, específicamente su libro: “¿Amar o Depender?” me topé con un pasaje acerca del amor, la soledad y el apego que se me ocurrió compartir con ustedes, esperando sirva para quienes estén aprendiendo o reaprendiendo a vivir solos y quizás ansiosos de más por reencontrar el amor y luchando aún por desprenderse del apego y la codependencia afectiva:
La experiencia me ha enseñado que cuanto menos se busque el amor, mas se encuentra. El deseo descontrolado asusta a los candidatos de cualquier sexo. Si la ansiedad se nota y las ganas te salen por las orejas, espantarás a cuanto ser humano se te acerque. Borra el cartel de tu frente: “Busco pareja”, y cambia su contenido por uno más decente: “Estoy bien así”. Declárate en estado de soledad por un año. Pero no porque estas de mala, sino porque tú lo decidiste: “No voy a tener a nadie durante un tiempo” (claro que si aparece el amor de tu vida, la cosa cambia). Cuando hagas las paces con la soledad, los apegos dejarán de molestar.
Yo se que parece difícil, muy difícil, casi imposible, ¿no? Pero se puede, se los aseguro. Los años sabáticos no son en vano, son una manera de ponernos a prueba, aclarar nuestras ideas, aprender a vivir con la soledad y a disfrutarla, descubrirnos a nosotros mismos y aprender a desapegarnos. ¿Lo más lindo? Una vez superado este aprendizaje, ¡no hay quien nos lo quite!
Como yo digo: “Abierto a la llegada de la persona indicada, y aprendiendo a estar solo mientras tanto.”
Rodearse de amigos, familia, libros, películas, paseos, conversaciones de café y té, compartir y compartirse, nutrirse mucho, cuidarse mucho, quererse más. ¿Y si se pone muy difícil? Siempre hay un terapeuta a la vuelta de la esquina, listo para acompañarlos en este viaje de aprender a estar solos. ¡Se puede! - Izzy
jueves, 17 de septiembre de 2015
Las cuatro etapas del conflicto de pareja I
¡Hola! Hace algún tiempo atrás leí un libro súper interesante sobre la evaluación y tratamiento del conflicto marital que me regaló mi terapeuta (¡qué linda, por eso la quiero un mundo!) y me gustaría compartir con ustedes algunas de las cosas que aprendí. Me tomé la libertad de cambiar el término “matrimonio” por “pareja” para que quienes lean esto y estén (o hayan estado o planean estar) en una relación de pareja - más no necesariamente casados - no se sientan dejados por fuera. :)
La relación de pareja: esferas de acción e
interacción.
La relación de pareja es
una lucha, una lucha constante para relacionarnos íntimamente con otro ser
humano sin ser controlados ni que nos den por sentado. Se identifican cuatro
etapas del conflicto de pareja acorde a la duración
e intensidad del conflicto. El
abordaje terapéutico se basa en varios supuestos relacionados a las diversas
esferas en que una pareja actúa e interactúa:
- El contexto social y
la familia extendida.
- La diada.
- Triángulos.
- Los integrantes de
la pareja como individuos.
El contexto social y la familia extendida.
La relación de pareja
existe sobre dos contracaras:
- El contexto social y
cultural en el cual la pareja vive.
- Las familias
extendidas de las que provienen cada uno de los integrantes de la pareja.
Ambas son fuentes de estrés
crónico y agudo para la relación. Este es más difícil de absorber y manejar
cuando los integrantes de la pareja están atrapados emocionalmente por el
contexto en el cual operan, cuando se sienten limitados a actuar y reaccionar con
los mismos viejos patrones y son incapaces de ver formas de respuesta nuevas y
creativas.
Los esfuerzos por aumentar
la libertad emocional de los integrantes de la pareja para operar de manera más
funcional en sus contextos pagan buenos dividendos en la terapia de pareja. Por
medio de la libertad emocional nos damos cuenta de y somos más capaces de
aceptar nuestras propias fortalezas y limitaciones así como aquellas de nuestra
pareja y del sistema familiar multigeneracional del que cada uno es parte.
La diada.
Al interactuar entre sí,
los integrantes de la pareja tienden a engancharse en guiones. Estos guiones
son a menudo disfuncionales, necesitan ser abordados en terapia e involucran
cosas tales como:
- Cómo la pareja se
comunica entre sí,
- Cuánto tiempo pasan entre
sí,
- Su movimiento de
acercamiento y distanciamiento entre sí.
El comportamiento de
la pareja entre si es producto del grado y calidad del apego entre ellos.
Triángulos.
Las parejas están constantemente
involucradas en triángulos (con sus hijos, con sus suegros, con sus amistades,
etc.). En parejas severamente disfuncionales, los triángulos son el tema
central de su vida.
Los integrantes de la pareja como individuos.
El bienestar y nivel
de funcionamiento individual de cada integrante de la pareja y el estado premórbido (es decir, anterior a
la relación en sí) de sus respectivos sistemas
familiares son factores importantes respecto a qué tan bien funcionarán como
pareja.
Nuestras experiencias acerca
de nosotros mismos y de los demás a menudo son bastante estrechas debido a nuestra
historia personal y familiar. La terapia procura expandir la perspectiva de cada uno de los integrantes de la pareja
acerca de si mismos y del otro para así incrementar su nivel de funcionamiento,
reducir su amargura y ayudarlos a lograr el auto-enfoque apropiado, es decir, enfocarnos
en nuestra propia parte en el proceso de
pareja disfuncional más que en la parte de nuestra pareja. La habilidad para
lograr auto-enfoque y el grado de amargura predicen que tan bien le irá a una
pareja en terapia.
Llegamos a la relación
de pareja con un doble conjunto de expectativas:
- Esperamos que
nuestra pareja duplique las cosas buenas de nuestra familia de origen,
- Esperamos que
nuestra pareja compense los daños y déficits de nuestra familia de origen.
Estas expectativas, en
épocas de estrés y conflicto son más a menudo dirigidas hacia las limitaciones
de nuestra pareja que hacia sus fortalezas.
Espero hayan
disfrutado este post y que les ayude a comprender y navegar de manera más saludable
y constructiva sus relaciones pasadas, presentes y futuras. - Izzy.
Fragmentos extraídos
del libro: “The Evaluation and Treatment of Marital Conflict” (La evaluación y
tratamiento del conflicto marital).
jueves, 10 de septiembre de 2015
Sexo y Amistad.
El sexo es una parte muy importante en una relación pero definitivamente no lo es todo en la relación curiosamente, de la misma forma que todos los demás elementos de la misma son muy importantes (tales como el amor, la comunicación, la confianza, la honestidad, etc.) pero ninguno de ellos lo es todo en la relación.
Es más, dicen que en una buena relación el sexo compone solamente el 10% de la mezcla, pero, si hay problemas (que bien podrían ser, dependiendo del caso, problemas en la relación, sexuales o ambos), el sexo puede convertirse en un componente que determina el 90% de la relación.
Pero hay otro componente muy importante, que me parece que a veces queda olvidado o relegado entre los múltiples roles que uno juega dentro de la relación y fuera de ella (esposo o esposa, amante, novio o novia, padre o madre, hijo u hija, hermano u hermana, etc.) y este elemento es la amistad.
Si tu pareja es tu amante y tu mejor amigo, siento que la relación tiene fundamentos muy fuertes para hacerle frente a muchos contratiempos, amenazas, crisis y tiempos de tormenta y borrasca, pero si hay un conflicto o déficit en sus elementos, podemos tener una serie de posible escenarios:
Si el sexo funciona y la amistad también: ¡Felicidades! ¡Afortunados son!
Si el sexo funciona pero la amistad no: La relación puede sufrir por ello, ya que la misma difícilmente se sostendrá basada únicamente en el sexo, sobre todo a largo plazo.
Si la amistad funciona pero el sexo no: La relación puede sufrir por ello, ya que la misma difícilmente se sostendrá basada únicamente en el amor, afecta, cariño y amistad, sobre todo a largo plazo. Es más, siento que en esta situación, es más común el tratar de restar importancia al aspecto sexual, porque nos han enseñado que sentimientos como el amor deben ser más importantes que el sexo, o son absolutos e incondicionales, gran distorsión.
Si el sexo no funciona y la amistad tampoco: Triste panorama, creo que poco o nada puede salvar una relación en este estado, salvo el conformismo y la codependencia, y por supuesto que ninguna de estas opciones es saludable y a la larga, es más probable que ambos terminen haciéndose mas daño por ello y terminen resentidos y amargados.
Ahora bien, si uno de los elementos funciona bien dentro de la relación pero el otro no, cual tiene mayor peso, ¿la amistad o el sexo? Es una pregunta difícil y como todo en esta vida, creo que lo más saludable es buscar el mejor balance posible. - Izzy
jueves, 3 de septiembre de 2015
Sexualidad ajena, proyecciones propias.
A veces, la
sexualidad ajena nos produce ruido, mucho ruido. Es decir, nos causa
incomodidad, ansiedad, molestia, ira, rabia, enojo, etc. Hacemos demandas al
respecto, siendo la más común de ellas pedir, reclamar, demandar que Fulana,
Mengano, Ricky Martin, Jodie Foster o nuestro vecino de al lado “salgan del
closet”.
Pensaríamos
que estos personajes están metidos en el closet de la casa y por eso nos provoca
tanta molestia y desaire pero no parece ser el caso, ¿o sí? Si no, ¿por qué nos
causa tanto ruido el tema?
Ojo, no me
refiero solamente al “closet” de la orientación sexual, como si el tener X o Y
orientación sexual fuera la única conducta/preferencia/inclinación sexual
acerca de la cual nos da pena hablar o preferimos guardar en privado. Hago otra
aclaración, aparto de este post toda conducta sexual que no encaja dentro de
las tres premisas de la sexualidad sana, vale la pena repetirlas:
Premisa básica #1: Persigue tus fetiches, fantasías, etc., siempre y cuando estos sean
legales, consensuales, seguros y respetuosos.
Premisa básica #2: La piedra angular de la ética sexual es la consensualidad (estamos
hablando de consentir con plena voluntad y conocimiento y capacidad de
discernimiento, aquí no hay áreas grises, es muy claro y muy sencillo cuando
alguien consiento o no, y cuando alguien no está en capacidad de consentir).
Premisa básica #3: Aunque la experimentación sexual se alienta, el descuido no. El sexo
siempre puede ser más seguro (y hablamos de seguridad física, emocional y
mental, no solo evitar un embarazo no deseado o una enfermedad de transmisión
sexual, ¡ojo!) y, nos guste o no, siempre será mejor ser menos kinky pero
respirar más tranquilos.
Básicamente,
si nos hace ruido la conducta o comportamiento sexual de alguien porque el
mismo no es consensual y/o puede causar daño a su persona o a terceros, ¡estamos
justificados! ¡Ya estamos hablando de otro tema muy distinto!
De no ser
así, ¿por qué nos importa/molesta tanto lo que pasa en el closet de otra
persona? ¿De dónde surge nuestra necesidad/ansiedad de que esa persona “salga
del closet”? Aquí también se hace muy necesario diferenciar el “estar en el
closet” (no mostrar o compartir algo por temor, a pesar de desear poder
hacerlo) versus “privacidad” (por ejemplo, el estar completamente cómodo con nuestra
sexualidad, más disfrutar o preferir mantener la misma en privado).
Aquí entra
en juego la proyección.
La
proyección es un fenómeno fascinante. Es la transferencia (o proyección) involuntaria
de nuestro propio comportamiento inconsciente en otras personas, de forma que
nos parece que estas cualidades existen en los demás (mas no en nosotros).
Cuando nuestras
emociones o aspectos inaceptables de nuestra personalidad nos causan ansiedad
(ruido) atribuimos estas cualidades (como mecanismo de defensa) a objetos
externos y otras personas.
Existe un “gancho”
que invita a nuestra proyección (nos engancha), alguna cualidad imperfecta en
otros activa algún aspecto propio que busca nuestra atención. Todo aquello
sobre nosotros mismos que no aceptamos o reclamamos como propio lo proyectamos
en los demás.
Por
ejemplo, si estamos incómodos con nuestra sexualidad (o la negamos), atraeremos
personas incomodas con su sexualidad (o que la niegan) a nuestras vidas (Aclaro:
estar incómodos con nuestra sexualidad no tiene que ver solamente con nuestra orientación
sexual, ¿okay?), suprimiremos nuestra propia incomodidad/negación y juzgaremos
a aquellos que vemos como inseguros/en negación.
Solamente
cuando nos mentimos a nosotros mismos u odiamos algún aspecto de nosotros obtendremos
una carga emocional del comportamiento de otra persona. Partiendo de esta
premisa, resulta relativamente fácil darse cuenta cuándo estamos proyectando:
“Si la
persona o cosa en el ambiente nos informa, probablemente no estamos
proyectando. Si la persona o cosa en el ambiente nos afecta,
probablemente somos víctimas de nuestras propias proyecciones.”
Nuestra indignación
sobre el comportamiento de otros usualmente tiene más que ver con un aspecto
propio aún no resuelto.
En
conclusión, la próxima vez que la sexualidad ajena nos afecte, pensemos y sintamos
un poquito antes de actuar, no vaya a ser que lo que realmente nos está
incomodando son nuestras propias proyecciones. - Izzy
jueves, 27 de agosto de 2015
Marte, Venus, el Sexo y la Pornografía
Los hombres y las mujeres experimentan el sexo (en la realidad y en la fantasía) de formas distintas. Se dice que los hombres tendemos a orientarnos visualmente, mientras que las mujeres tienden a interesarse más en una conexión o relación.
Al ver pornografía, típicamente un hombre se excita ante imágenes de actos sexuales concretos o partes sexuales específicas del cuerpo. Las mujeres se excitan típicamente por imágenes sexuales que incluyen o al menos infieren algún tipo de conexión emocional entre los partícipes.
Estas diferencias de género también se notan en los adictos al sexo (sin entrar en debate en cuanto a la validez del término, eso lo dejamos para otro post). En un estudio comparativo se encontró que los adictos al sexo masculinos mostraban mayor interés que sus contrapartes femeninas en actividades que objetificaban a la pareja sexual, mientras que las adictas al sexo femeninas mostraban mayor interés en romance y actividades que creaban la ilusión de una relación.
También hay diferencias entre los géneros en cuanto al significado dado a la excitación sexual fisiológica, según estudios realizados. Los hombres se excitan más al ver categorías de personas con las cuales preferirían tener sexo (por ejemplo, hombres heterosexuales viendo mujeres), mientras que las mujeres pueden excitarse con una gama más amplia de imágenes. Esto sugiere que en la excitación sexual fisiológica, hay más en juego para las mujeres que tan solo partes sexuales del cuerpo.
Espero que este post les haya parecido interesante y les ayude a comprender un poco mejor la perspectiva del sexo contrario sobre cómo se vive el sexo, las fantasías y la pornografía; e incluso a conocer mejor nuestra propia sexualidad. - Izzy
Fragmentos extraidos de "Men, Women, and Sexual Objectification", por Robert Weiss.
jueves, 20 de agosto de 2015
Factores históricos como predictores de relaciones estables, satisfactorias y sexuales.
Reclamar nuestra sexualidad no es fácil, pero hacernos responsable de ella es una parte vital para todos aquellos que desean vivir una sexualidad sana, y por ende, gozar de relaciones más saludables. Yo creo que la vida sexual tiene que ser kinky, muy kinky (*), pero he descubierto que por más kinky que sea, si no está integrada dentro de una sexualidad sana y una relación sana, te quedas a medias, y te hace ruido, ¡MUCHO ruido!
El Dr. Barry W. McCarthy comenta que una relación saludable es satisfactoria, estable y sexual. Existen muchos factores que predicen una relación saludable. El cita una lista de 20 factores, pero en este post quería compartir solamente 3 de ellos, los denominados “factores históricos”.
Factores históricos:
- Crecer en una familia intacta y funcional;
- Los padres fueron modelos maritales y sexuales buenos (¡no perfectos!);
- Ambos padres funcionaban bien a nivel psicológico.
¡Esto es un tema TAN IMPORTANTE! Nuestra vida sexual comienza desde una edad muy temprana y nuestros padres son nuestros primeros roles de conducta y modelos a seguir e internalizar. Es más, en esto de ser un modelo sexual no hay que ser ni experto ni perfecto, solamente hay que ser lo suficientemente bueno para evitar que un niño crezca con una idea distorsionada (y negativa) sobre la sexualidad en general, sobre su sexualidad y sobre su propio cuerpo.
¿Y qué implican estos factores? Los factores históricos están más allá de nuestro control y no pueden cambiarse (porque están en el pasado), pero el conocimiento de los mismos incrementa nuestra conciencia y esto es lo que nos permite modificar nuestros pensamientos y conductas distorsionadas en el presente y cambiarlos por pensamientos y conducta más saludables.
Como dice el Dr. Barry W. McCarthy, el enfoque de evaluar estos factores en uno mismo, en la pareja y en la relación es empoderarnos para así crear una relación satisfactoria, estable y sexual. Cuando no podemos ser claros y transparentes acerca de nuestros factores históricos, hay algo ahí que está haciendo ruido, y por más que nos revuelva pensar en ello, es necesario hacerlo, ¡es nuestro instinto de supervivencia, aliado a nuestras fortalezas internas, que nos piden que actuemos positivamente!
Podemos no haber crecido en familias funcionales o no haber tenido modelos de relación y sexualidad saludables (o siquiera existentes), pero todos tenemos los recursos propios para trabajar en ello y crear nuestra propia sexualidad sana (y por ende, un modelo de relación más sano).
Reclamar nuestros factores históricos y aceptarlos es el primer paso, ¡pero qué camino más hermoso es el que nos lleva a una vida emocional, relacional y sexual más sana, más satisfactoria y más real! - Izzy
(*) O al menos, que todos tenemos derecho de ser todo lo kinky que podamos ser, siempre dentro de los límites de lo consensual y lo seguro, por supuesto.
Fragmentos extraídos de “What Makes a Happy, Successful Marriage?”, por Barry W. McCarthy.
jueves, 13 de agosto de 2015
El erotismo y sexualidad saludable.
Para muchas parejas, conciliar el erotismo con una sexualidad saludable no es un tema nada fácil, ¡y es que crecemos con muchas distorsiones, exigencias, creencias, demandas, expectativas y tabúes impuestos por la sociedad, la religión y nuestras propias familias de origen! ¡Desprenderse de todo esto sin culpas ni vergüenzas es todo un proceso de aprendizaje para muchos!
Lo importante aquí es re-aprender los conceptos básicos, que o hemos aprendido mal desde el principio o los aprendimos más o menos bien y se nos fueron distorsionando por el camino...
Alexandra Katehakis - terapeuta matrimonial y familiar, terapeuta en adicciones sexuales certificada, terapeuta sexual certificada y fundadora y directora clínica de “Center for Healthy Sex” (Centro para el Sexo Saludable) en Los Ángeles, California - sabe mucho de esto.
Ella define el erotismo como:
“Una energía conectiva, fundamental, que puede satisfacer nuestros deseos más preciados. El sexo relacional es más que un símbolo de qué tan bien jugamos con otros, literalmente indica cómo nos relacionamos. Muchos de nosotros carecemos de una educación sexual adecuada y nos desarrollamos sexualmente a oscuras. Al explorar nuestros valores eróticos juntos, transportamos esta energía carnal, personal y poderosa hacia la luz.”
En cuanto al sexo saludable se refiere, indica lo siguiente:
“El sexo saludable es sexo consensual entre adultos, que conlleva placer y crecimiento personal. Todo el mundo tiene derecho a experimentar sexo saludable libre de trauma, abuso, violencia, crimen, mentiras, secretos, juicios, vergüenza, culpa y arrepentimientos. La rehabilitación sexual comienza deteniendo el comportamiento problemático y conduce a una vida significativa de intimidad sexual y emocional a lo largo del tiempo.”
Todo esto me trae a la mente una frase de Melody Beattie, autora del libro “Ya no seas codependiente”:
“Definir el problema es importante porque ayuda a determinar la solución.”
Al definir un concepto o modelo sano de erotismo y sexo, al mismo tiempo definimos su contraparte distorsionada, no saludable, insana, tóxica, como quieras llamarla. Es aquí donde entonces nos podemos preguntar de qué lado (el saludable o el no saludable) del erotismo y la sexualidad estamos, y más importante aún, en qué lado queremos estar. Una vez definido nuestro problema, podemos empezar nuestra búsqueda de la solución. - Izzy
Fragmentos extraidos de “The 2012 Best/Worst Sex List”, por Alexandra Katehakis.
jueves, 6 de agosto de 2015
¿Qué tan “GGG” eres?
Dan Savage y sus lectores a menudo usan la abreviatura “GGG”, que representa “Good, Giving and Game”, y describe personas que sin necesariamente ser “kinky” están dispuestas a intentar algo nuevo en la cama para mantener felices a sus parejas. Podría hacerles una traducción literal, pero esta perdería todo el sentido de la abreviatura en si, por lo que les cito la palabra original en inglés y su “significado” según Dan Savage:
- Good: Según lo cual, uno debería esforzarse por ser bueno en la cama. No estoy completamente en desacuerdo, pero si considero que “ser bueno en la cama” es un concepto MUY subjetivo, y creo que los altos y a veces inalcanzables estándares que muchos (hombres y mujeres) nos hemos puesto le restan mucha espontaneidad y diversión al sexo. Quizás debería contar más qué tanto te esfuerzas que qué tan “bueno” te consideran (o te consideras). ¿No creen?
- Giving: Se refiere a dar igual tiempo y placer, una formula matemática perfecta. Tomate el mismo tiempo que te tomaste para recibir placer de tu pareja en brindárselo a ella. Si uno llegó al clímax antes que el otro, está bien tomarse un descanso, pero no te olvides que tu pareja también está esperando su momento de placer (o recuérdale que estás esperando el tuyo, si es el caso contrario).
- Game: Significa ir dispuesto a todo, dentro de los límites razonables. Retornando un poco sobre el post anterior, significa darse el permiso de perseguir sus fetiches y fantasías (los de cada uno y los que tengan en común como pareja), siempre y cuando estos sean legales, consensuales, seguros y respetuosos. Como siempre, la experimentación sexual se alienta, el descuido no.
Yo espero que esto les resulte una herramienta útil para conocer mejor su sexualidad en pareja e individual. ¿Qué tan “GGG” hemos sido (o no) en el pasado? ¿Y ahora? ¿Qué podemos hacer para mejorar y ser más “GGG” cada día para que nosotros y nuestra pareja disfrutemos de una vida sexual más plena y saludable? ¡Se los dejo de tarea! - Izzy
jueves, 30 de julio de 2015
El aroma de lo que nos atrae.
Es posible que el Tucán de Fruit Loops tuviera razón, y a veces hay que “seguir nuestra nariz”, en este caso, para dar con la pareja adecuada, o por lo menos, con un buen plato de cereal para comenzar la mañana.
Resulta que la nariz (o mejor dicho, nuestro sentido del olfato) influye en nuestra selección de pareja en formas sorprendentes y con variaciones muy interesantes entre los sexos.
- Para la mujer, el aroma de un hombre puede ser una barrera a la intimidad, si éste le resulta desagradable.
- Pare el hombre el aroma de una mujer es importante, pero es más probable que nos dejemos influenciar más por cómo se ve una mujer que por cómo huele.
- La bioquímica relacionada con el aroma bien podría ser parte de la química sexual. La misma huella olfativa que nos ayuda a reconocer a nuestros familiares nos comunica información sutil acerca del sistema inmune de nuestra potencial pareja, jugando un rol esencial en la atracción.
- Si como mujer, encuentras irresistible el aroma natural de un hombre, tu cerebro te está indicando que sus sistemas inmunes son compatibles (un aspecto clave para la reproducción).
- Los hombres gay prefieren el aroma de otros hombres gay por sobre el aroma de hombres y mujeres heterosexuales (y un efecto paralelo está presente, aunque más débilmente, entre las mujeres lesbianas).
Ya lo saben, si están en busca de pareja, pónganle atención a lo que sus cinco sentidos les digan y no tengan miedo de seguir su nariz y si ya están en una relación y algo no huele del todo bien, su olfato podría estar enviándoles señales, así que presten atención. - Izzy
Fragmentos extraídos de "The Underrated Sense", por Jonah Comstock.
jueves, 23 de julio de 2015
¿Nuestra personalidad predice lo que nos gusta en la cama?
A la hora de tener sexo, cada quien tiene sus preferencias y las hay muchas. No me refiero a preferencias que tengan que ver con la orientación sexual, sino más bien con qué nos gusta (o no nos gusta) hacer y que nos hagan sexualmente hablando.
Más interesante todavía, ¿qué es lo que le da forma a estas preferencias tan individuales? Aparentemente, la personalidad juega un rol bastante importante en este aspecto y Ashley Peterson, psicóloga en la Universidad Estatal de Nueva York, realizó un estudio al respecto, examinando cómo una batería de rasgos (de personalidad) predecía preferencias por la masturbación, así como por el sexo vaginal, oral y anal.
Me imagino que más de uno se estará diciendo lo mismo que yo: “Aguanta, hay muchas más cosas que se pueden hacer sexualmente más allá de la masturbación y las distintas variaciones de penetración y estimulación, ¿no?”. Por supuesto que sí, pero aún así, estas nos sirven de base como para darse una idea general (¿o básica?) de qué tan abierta (dispuesta) o cerrada (no dispuesta) esté una persona a experimentar con la variedad en el sexo.
Okay, la teoría de rasgos (una aproximación al estudio de la personalidad en la psicología) es bastante amplia, y existe un rasgo denominado apertura a la experiencia que involucra tener intereses amplios y ser imaginativo, entre otras cosas. Como era de suponerse, este rasgo se correlaciona con una preferencia por la variedad.
Otro rasgo es la extroversión (y su gemelo opuesto, la introversión), pero el ser extrovertido no necesariamente guarda correlación por una preferencia por la variedad. Las personas extrovertidas quizás tengan más sexo, o mejor dicho, sexo con más personas (si esa es su preferencia), pero eso no implica que las personas introvertidas no prefieran la variedad a la hora del sexo (o sea, no juzgues al libro por la portada).
Ciertos rasgos de personalidad son asociables a una aversión hacia cierto tipo de actividades sexuales. Los participantes del estudio con rasgos fuertes de escrupulosidad (escrupulosos, meticulosos, muy conscientes de todo) y agradabilidad (complacientes, empáticos, cooperativos) tenían tendencia a desagradarles el sexo anal (probablemente éstos, al tener mayor consideración por las normas sociales, consideran desagradable el aspecto tabú del sexo anal ¿o están demasiado conscientes al respecto como para disfrutarlo?).
¿Y qué pasa con el género?
Hombres y mujeres con distintos rasgos de personalidad pueden disfrutar la preferencia por el mismo acto sexual (los hombres neuróticos y las mujeres extrovertidas disfrutan del sexo oral, pero los hombres extrovertidos y las mujeres neuróticas no).
Hubo una medida en la cual no había diferencias entre hombres y mujeres: la preferencia por el sexo vaginal (ambos sexos por igual parecen preferirla).
Recalco que estas son tendencias y correlaciones, ¡no reglas absolutas! Después de todo, el estudio se basa en participantes estudiantes universitarios y factores de edad y maduración pueden sin lugar a dudas afectar la generalidad de los resultados.
De una forma u otra, ¡métanle mente! Si estamos insatisfechos con nuestra vida sexual (y esta falta de variedad nos está haciendo ruido o está afectando nuestra relación de pareja), podría ser que nuestra personalidad (o nuestros rasgos de personalidad) nos estén jugando en contra, buena señal de que es necesario hacerse un afinamiento (ir a terapia) para no dejar que nuestra personalidad (si está demasiado rígida e inflexible) afecte nuestra vida (y salud) sexual. ¿Vale? - Izzy
Fragmentos extraídos del articulo “Sex: Our Sexuality, Our Selves” por Molly Forman.
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