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miércoles, 21 de diciembre de 2016

¿Te puede gustar el BDSM sin que lo sepas?


Según Meredith Chivers, Profesora Asistente de la Universidad de Queen en Kingston, Canadá, las mentes y los genitales de las mujeres responden de manera diferente a la excitación sexual, mientras que en los hombres, las respuestas del cuerpo y la mente están más en sintonía. Es lo que se denomina “concordancia sexual”, el grado de concordancia entre las calificaciones subjetivas (nuestra percepción de estar o no excitados) y medidas fisiológicas (la respuesta de nuestros genitales ante el estimulo) de excitación sexual en hombres y mujeres.

Chivers y su equipo de investigación se tomaron el trabajo de revisar 134 estudios publicados entre 1969 y 2007, que miden el grado de concordancia entre las experiencias subjetivas de excitación sexual y respuestas genitales fisiológicas. En general, los estudios examinaron los datos recogidos de más de 2500 mujeres y 1900 hombres. Los participantes indicaron lo excitados que se sintieron durante o después de que fueron expuestos a una variedad de estímulos sexuales, llamado excitación subjetiva. Midieron las respuestas fisiológicas a los estímulos sexuales que utilizan diferentes métodos, incluyendo cambios en la erección del pene para los hombres y los cambios en el flujo sanguíneo genital de la mujer.

Medidas subjetivas y fisiológicas de los hombres de la excitación sexual mostraron un mayor grado de concordancia que en las mujeres. Para los participantes masculinos, las valoraciones subjetivas más acordes a las lecturas fisiológicas indican que las mentes y genitales de los hombres se ponen de acuerdo con más facilidad. Para las mujeres, sin embargo, las respuestas de la mente y los genitales no estaban tan estrechamente emparejados como los de los hombres, lo que sugiere una división entre los cuerpos y las mentes de las mujeres.

¡Alto, aclaración necesaria!

Antes de que las mujeres se indignen ante la premisa de que sus mentes y sus genitales están en discordancia y que los hombres se hinchen de orgullo desubicado ante la premisa de que sus mentes y genitales están más sincronizados que un monje budista a la entrada del Nirvana, ¡estamos hablando de mayores y menores grados de concordancia a lo largo de un continuo!

Hay mujeres con mayor concordancia y hay mujeres con menor concordancia; y hay hombres con mayor concordancia y hay hombres con menor concordancia. En términos generales (y recordemos siempre que la norma hace a la excepción) los hombres reportamos una mayor concordancia, pero no por merito propio (si, pongan el ego de vuelta de donde lo sacaron) sino por simple cuestión fisiológica: ante la ausencia de excitación subjetiva y presencia de excitación fisiológica, es más fácil para un hombre percibir cuando tiene una erección que para una mujer percibir cuando su vagina esta lubricando.

Después de todo, las taras, complejos, inhibiciones y culpas que tenemos acerca de nuestra sexualidad y de las cosas que nos gustan sexualmente las compartimos tanto hombres como mujeres, ¡así que acá no se salva nadie y de esto aprendemos todos!

Entonces, ¿nos puede gustar el BDSM sin que lo sepamos?

Para prueba un botón, en este caso, un botón sadomasoquista. El equipo de Chivers se propuso detectar qué aspectos específicos del sadomasoquismo general la respuesta erótica. El experimento reunió a un grupo de hombres y mujeres sadomasoquistas y un grupo de convencionales o no-sadomasoquistas (o al menos eso es lo que creían).

Les mostraron dos tipos de imágenes, unas con escenas de dolor, dominancia y sumisión sin ningún tipo de carga erótica (llamémosle sadomasoquismo no sexual) mientras que las otras imágenes también contenían un componente sadomasoquista, más desnudos, vestimentas sugerentes o personas atractivas.

Los sadomasoquistas experimentaban una respuesta de excitación erótica en ambos casos, mientras que los no-sadomasoquistas en general reaccionaban con las imágenes que incluían el componente erótico.

La parte interesante es que las mujeres que estaban experimentando una respuesta de excitación fisiológica ante las imágenes decían que no les gustaba ni excitaba lo que estaban viendo (o sea que subjetivamente no estaban excitadas, o al menos tenían la percepción subjetiva de no estarlo). Chivers observó además que algunas mujeres se excitaban fisiológicamente incluso más que con escenas eróticas similares sin componente sadomasoquista.

Ahora, esto no necesariamente significa que estas mujeres eran sadomasoquistas reprimidas o negadas. El que algo nos excite fisiológicamente más no subjetivamente no significa que nos tenga que excitar, nuestros genitales nos dan una señal, nuestra mente decide qué hacer con ella.

Lo que si significa es que si una persona estuviera predispuesta a explorar algunos aspectos del sadomasoquismo con su pareja, quizás podría descubrir alguna faceta nueva y muy interesante de su sexualidad.

Mientras se haga con respeto, consentimiento, igualdad, confianza y seguridad, vale la pena explorar, ¿no les parece? - Izzy

Fragmentos extraídos del artículo “Agreement of Self-Reported and Genital Measures of Sexual Arousal in Men and Women: A Meta-Analysis” por Meredith Chivers, Michael Seto, Martin Lalumiere, Ellen Laan y Teresa Grimbos y del libro “S=ex2: La ciencia del sexo” por Pere Estupinyá.

lunes, 19 de diciembre de 2016

¿Mentes y genitales en desacuerdo?

Con todas las distorsiones cognitivas, creencias irracionales, pensamientos rígidos, tabúes y miedos con los que nos crían y educan desde la infancia en relación al sexo, no es de extrañar que lleguemos a adultos con un conocimiento muy pobre acerca de nuestra sexualidad, nuestros genitales y aquello que nos gusta y excita versus lo que no. Tenemos muy pocos permisos para explorar y explorarnos, así nuestra sexualidad crece a la sombra de la culpa y el miedo.

Podemos aprender mucho de nuestros cuerpos y genitales, si les damos permiso de enseñarnos y nos damos permiso de aprender, sobre todo acerca de aquellas cosas que pensamos no nos excitan, o al menos eso nos dice nuestra mente, mientras que nuestros genitales nos envían una señal muy alta y clara de que quizás no sea tan así…

Lo que ocurre, como descubrí leyendo el fantástico libro “S=ex2: La ciencia del sexo” de Pere Estupinyá, es que la reacción de nuestros genitales no siempre concuerda con nuestra percepción subjetiva de estar excitados. Nuestra mente puede decidir que algo no nos gusta, no nos atrae y no nos excita mientras nuestro cuerpo y genitales bailan al son de su propia tonada. ¡No nos asustemos, esta es una excelente oportunidad de retar nuestros miedos, desaprender lo que nos enseñaron mal acerca de nuestra sexualidad y aprender lo que realmente nos gusta, nos atrae, nos enciende, nos prende, nos excita… sin tanto tabú, inhibiciones y penas! ¿Nos atrevemos?


Ahora bien, ¿qué es la concordancia sexual? Es el grado de correspondencia entre la respuesta fisiológica de nuestros genitales y la experiencia subjetiva de sentirnos excitados o no. Es decir, los genitales pueden reaccionar a estímulos que nuestra mente no interpreta ni experimenta como excitantes y no ser conscientes de ello.

La concordancia sexual entre mente y genitales femeninos es mucho más limitada que en hombres. Esto se debe, al menos en parte, a que en los hombres es más fácil identificar un principio de erección y asociarlo a sensación de excitación, mientras que algunas mujeres no saben si han lubricado hasta que se tocan.

¡Esto no significa que todas las mujeres experimentan discordancia sexual! Más bien, la diversidad de respuesta es enorme. Hay mujeres absolutamente conscientes del estado de sus genitales (concordancia alta) y otras que no (concordancia baja) y claro, un continuo de gradientes entre ambos extremos.

¿Qué influye en estas diferencias? Según estudios, la concordancia sexual está asociada a mayor nivel educativo y frecuencia de masturbación. Las mujeres que practican meditación o técnicas de relajación también suelen desarrollar mayor concordancia.

¿Y de que sirve una mayor concordancia? Simple: las mujeres con mayor concordancia se declaran más satisfechas con su sexualidad. Como indica Estupinyá:

“Conocer la respuesta de los genitales puede dar información 
útil sobre algunas fantasías  o prácticas que nos pueden 
atraer sin ser del todo conscientes de ello.”

Los hombres también le podemos sacar provecho y aprendizaje a esto, así que los reto a hacerlo, porque de la misma forma en que los genitales femeninos ponen a prueba la mente de la mujer y la obligan a repensar su sexualidad, lo mismo ocurre con nosotros, ¡solo que nuestros genitales son mucho más claros a la hora de transmitirnos el mensaje, y nosotros mucho más rápidos para hacernos los desentendidos!

¿Recomendaciones para ambos sexos? Educarnos más acerca de nuestro cuerpo y nuestra sexualidad; masturbarnos más para conocer mejor nuestro cuerpo, nuestros genitales y qué nos excita; atrevernos más a explorar esas fantasías y prácticas que nos excitan, provocan morbo y/o curiosidad (¡siempre con respeto, consentimiento, igualdad, confianza y seguridad!) y, por qué no, practicar meditación y/o técnicas de relajación, ¡mal no nos viene! Ah, y todo esto lo podemos hacer solos o en pareja. - Izzy

Fragmentos extraídos del libro “S=ex2: La ciencia del sexo” por Pere Estupinyá.