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jueves, 17 de septiembre de 2015

Las cuatro etapas del conflicto de pareja I


¡Hola! Hace algún tiempo atrás leí un libro súper interesante sobre la evaluación y tratamiento del conflicto marital que me regaló mi terapeuta (¡qué linda, por eso la quiero un mundo!) y me gustaría compartir con ustedes algunas de las cosas que aprendí. Me tomé la libertad de cambiar el término “matrimonio” por “pareja” para que quienes lean esto y estén (o hayan estado o planean estar) en una relación de pareja - más no necesariamente casados - no se sientan dejados por fuera. :)

La relación de pareja: esferas de acción e interacción.

La relación de pareja es una lucha, una lucha constante para relacionarnos íntimamente con otro ser humano sin ser controlados ni que nos den por sentado. Se identifican cuatro etapas del conflicto de pareja acorde a la duración e intensidad del conflicto. El abordaje terapéutico se basa en varios supuestos relacionados a las diversas esferas en que una pareja actúa e interactúa:

- El contexto social y la familia extendida.
- La diada.
- Triángulos.
- Los integrantes de la pareja como individuos.

El contexto social y la familia extendida.

La relación de pareja existe sobre dos contracaras:

- El contexto social y cultural en el cual la pareja vive.
- Las familias extendidas de las que provienen cada uno de los integrantes de la pareja.

Ambas son fuentes de estrés crónico y agudo para la relación. Este es más difícil de absorber y manejar cuando los integrantes de la pareja están atrapados emocionalmente por el contexto en el cual operan, cuando se sienten limitados a actuar y reaccionar con los mismos viejos patrones y son incapaces de ver formas de respuesta nuevas y creativas.

Los esfuerzos por aumentar la libertad emocional de los integrantes de la pareja para operar de manera más funcional en sus contextos pagan buenos dividendos en la terapia de pareja. Por medio de la libertad emocional nos damos cuenta de y somos más capaces de aceptar nuestras propias fortalezas y limitaciones así como aquellas de nuestra pareja y del sistema familiar multigeneracional del que cada uno es parte.

La diada.

Al interactuar entre sí, los integrantes de la pareja tienden a engancharse en guiones. Estos guiones son a menudo disfuncionales, necesitan ser abordados en terapia e involucran cosas tales como:

- Cómo la pareja se comunica entre sí,
- Cuánto tiempo pasan entre sí,
- Su movimiento de acercamiento y distanciamiento entre sí.

El comportamiento de la pareja entre si es producto del grado y calidad del apego entre ellos.

Triángulos.

Las parejas están constantemente involucradas en triángulos (con sus hijos, con sus suegros, con sus amistades, etc.). En parejas severamente disfuncionales, los triángulos son el tema central de su vida.

Los integrantes de la pareja como individuos.

El bienestar y nivel de funcionamiento individual de cada integrante de la pareja  y el estado premórbido (es decir, anterior a la relación en sí)  de sus respectivos sistemas familiares son factores importantes respecto a qué tan bien funcionarán como pareja.

Nuestras experiencias acerca de nosotros mismos y de los demás a menudo son bastante estrechas debido a nuestra historia personal y familiar. La terapia procura expandir la perspectiva  de cada uno de los integrantes de la pareja acerca de si mismos y del otro para así incrementar su nivel de funcionamiento, reducir su amargura y ayudarlos a lograr el auto-enfoque apropiado, es decir, enfocarnos en nuestra propia  parte en el proceso de pareja disfuncional más que en la parte de nuestra pareja. La habilidad para lograr auto-enfoque y el grado de amargura predicen que tan bien le irá a una pareja en terapia.

Llegamos a la relación de pareja con un doble conjunto de expectativas:

- Esperamos que nuestra pareja duplique las cosas buenas de nuestra familia de origen,
- Esperamos que nuestra pareja compense los daños y déficits de nuestra familia de origen.

Estas expectativas, en épocas de estrés y conflicto son más a menudo dirigidas hacia las limitaciones de nuestra pareja que hacia sus fortalezas.

Espero hayan disfrutado este post y que les ayude a comprender y navegar de manera más saludable y constructiva sus relaciones pasadas, presentes y futuras. - Izzy.

Fragmentos extraídos del libro: “The Evaluation and Treatment of Marital Conflict” (La evaluación y tratamiento del conflicto marital).

viernes, 4 de octubre de 2013

Las cuatro etapas del conflicto de pareja II.

¡Hola! Como les conté en la primera parte de este post estuve leyendo un libro súper interesante sobre la evaluación y tratamiento del conflicto marital que me regaló mi terapeuta, e integrando este conocimiento con todo lo que he aprendido este año acerca de terapia de parejas en diversos seminarios y congresos me quedé pensando cómo y cuánto se beneficiarían muchas parejas e individuos si supieran un poco más acerca del tema, ya que muchas veces lamentablemente obtenemos este aprendizaje e información valiosa cuando ya nuestra relación de pareja está en conflicto.

El comprender la relación de pareja desde la perspectiva de la terapia de pareja nos permite evaluar y reevaluar y entender mejor nuestras relaciones (y parejas) pasadas, presentes y futuras y a la vez poner en contexto nuestra propia historia y la de nuestra familia de origen.

Por eso me gustaría compartir con ustedes algunas de las cosas que estoy aprendiendo por el camino, ¿les parece? Me tomé la libertad de cambiar el término “matrimonio” por “pareja” para que quienes lean esto y estén (o hayan estado o planean estar) en una relación de pareja - más no necesariamente casados - no se sientan dejados por fuera. 


Las etapas del conflicto de pareja.

El conflicto de pareja difiere de una pareja a otra no solamente respecto a los temas específicos alrededor de los que se organiza el conflicto sino, más importantemente, con respecto a la duración e intensidad del conflicto. Por ende, la terapia se ajusta acorde al nivel de severidad del conflicto.

Las parejas en conflicto pueden clasificarse en cuatro grupos:

Grupo 1: Las parejas manifiestan un grado mínimo o pre-clínico de conflicto y responden favorablemente a la educación acerca de cómo una pareja funciona y no funciona. Son capaces de tomar esta información y usarla para cambiar su relación positivamente.

Grupo 2: Consiste en parejas que han estado en conflicto activo por menos de 6 meses. Este conflicto incluye un grado significativo de proyección y perdida del autoenfoque (desplazar la culpa o responsabilidad de todo el conflicto en la otra persona y no poder ver nuestra parte en el).

Grupo 3: Estas parejas presentan conflicto severo. El mismo se ha extendido más de 6 meses y la proyección es intensa. La preocupación principal del terapeuta es casi exclusivamente el controlar la reactividad instantánea de la pareja (su tendencia a reaccionar a su contraparte emocionalmente y sin pensar).

Grupo 4: En el caso de parejas casadas, sin aquellas que se presentan a tratamiento después de uno o ambos han involucrado a un abogado. En esta etapa, la situación es adversaria más que conciliatoria. El trabajo en terapia está mejor orientado hacia disminuir el daño emocional de los esposos, sus niños y las familias extendidas.

Espero hayan disfrutado este post y que les ayude a comprender y navegar de manera más saludable y constructiva sus relaciones pasadas, presentes y futuras. Namasté.


Izzy.

Fragmentos extraídos del libro: “The Evaluation and Treatment of Marital Conflict” (La evaluación y tratamiento del conflicto marital).