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sábado, 8 de febrero de 2014

6 mitos sobre los besos (publicado en Vivir+, La Prensa, 8 de febrero, 2014).

1. Es ‘normal’ que las parejas que tienen muchos años de casadas dejen de besarse.

Falso. Un predictor exitoso de las relaciones a largo plazo es la demostración física de afecto, ¡y el beso es el caballo de batalla preferido de las parejas exitosas para demostrarse amor! Siempre asumimos que con el pasar de los años la intensidad afectiva (sobre todo la física) disminuye y con ello la frecuencia de los besos, pero no necesariamente es así, ni tiene por qué serlo. Las parejas más felices siguen demostrándose afecto y besándose sin importar cuántos años llevan juntos ni la edad. Si disminuye la frecuencia de los besos, ¡cuidado!, puede ser señal de problemas en la relación. ¡Los besos son nuestro termómetro relacional!

2. La función del beso no varía, independientemente de la naturaleza de la relación.

Falso. Para las personas involucradas en relaciones casuales y de corta duración el beso tiene mayor importancia antes de tener relaciones que después. Mientras tanto, para las personas involucradas en relaciones formales y de larga duración, el beso es igualmente importante antes, durante y después de la relación sexual. Cabe destacar que para las mujeres, la importancia del beso se mantiene tanto para relaciones cortas como prolongadas; por el contrario, para los hombres la importancia del beso va disminuyendo a lo largo de la duración de la relación. ¡Mujeres, sigan besando mucho a sus parejas! ¡Hombres, besen más a las suyas!

3. Los besos no son importantes para mantener ‘viva’ la relación de pareja.

Falso. Los besos son una expresión de afecto y cercanía en la relación y mantienen tanto los sentimientos de intimidad como los de intensidad sexual. Los besos no solo mantienen “viva” la relación, también la mantienen saludable. Las parejas que se besan con frecuencia muestran niveles menores de colesterol y estrés (besarse por 15 minutos conduce a una disminución significativa en los niveles de cortisol, la hormona del estrés) y mayor calidad de relación que aquellas que no lo hacen. ¡Es más, estas parejas besuconas reportan ejercitarse más, discutir menos, tener menos conflictos y entenderse mejor!



4. Los besos no tienen nada que ver con la reproducción.

Falso. Según la antropóloga Helen Fisher, besarse juega un rol en cada una de las tres fases evolutivas de nuestra estrategia reproductiva: 1) El beso activa y dirige la libido (nuestro deseo sexual), provocando el deseo de tener sexo con múltiples parejas. 2) El beso activa el amor romántico, que nos impulsa a elegir una de entre muchas parejas. 3) El beso nos ayuda a mantener y reforzar el apego, lo que nos mantiene juntos el tiempo suficiente para criar a los hijos hasta su madurez sexual. ¡Sí, hemos evolucionado, pero cuando encontramos a la persona indicada, sentamos cabeza y formamos una familia, cuando miramos atrás es fácil ver cómo todo empezó con un beso!

5. Los besos no activan un componente hormonal.

Falso. A nivel biológico, el beso evolucionó como un mecanismo para recopilar información sobre potenciales parejas sexuales. Besarnos nos permite acercarnos físicamente e incorpora todos nuestros sentidos. Los químicos segregados por las glándulas de nuestra área facial transmiten información genética e inmunológica y nuestra saliva transporta mensajes hormonales. Todo esto nos proporciona información acerca de la salud, higiene y potencial procreativo de la persona que besamos. ¡Claro que no estamos pensando conscientemente en esto cuando lo hacemos! Besarse aumenta los niveles de dopamina (regula el deseo sexual), serotonina y endorfinas (regulan el ánimo) y aumenta los niveles en sangre de la oxitocina (que aumenta nuestro apego). ¿Necesitamos más razones para besarnos más?

6. Los seres humanos somos la única especia que besa.

Falso. Los chimpancés y los bonobos son las únicas dos especies conocidas que se besan como nosotros. ¿Por qué lo hacen? Para comunicar apego y reducir las tensiones sociales en el grupo (¡los seres humanos también recurrimos a los besos como una estrategia para poner fin a los desacuerdos y discusiones de pareja!). Los bonobos, al igual que los humanos, también besan durante el sexo, y los bonobos dan mucha importancia a la sexualidad en sus relaciones sociales, ¡así que pueden sacar sus propias conclusiones respecto a la importancia del beso en la sexualidad humana!

Este artículo fue publicado en la sección de Mitos de Vivir+ de La Prensa el sábado 8 de febrero, 2014. Enlace original: http://www.prensa.com/impreso/vivir/6-mitos-sobre-besos/272783

sábado, 25 de enero de 2014

Hay que amarlas, no entenderlas.

¡Hola! Les comparto el artículo: "Hay que amarlas, no entenderlas", por Rella Rosenshain y publicado hoy en Vivir+ de La Prensa, en el que tuve la oportunidad de colaborar. Espero les guste.




Las mujeres son tachadas de complicadas. Bien lo dijo el padre del psicoanálisis, Sigmund Freud, al plasmar en una de sus obras el siguiente pensamiento: “He aquí la gran incógnita que no he podido resolver, a pesar de mis 30 años de investigación sobre el alma femenina: ¿Qué es lo que quiere la mujer?”

Siguiendo esa línea, un estudio encontró que la felicidad de una pareja matrimonial depende en gran medida de la mujer y qué tan rápido olvida el enojo que podría producir una pelea entre ambos. La investigación halló que entre más rápido la mujer pase la página y deje atrás el motivo de la discusión, más feliz será el matrimonio en lo que se refiere a durabilidad y satisfacción, publicó Emotion, el periódico de la Asociación Psicológica de EU.

En cambio, la investigación realizada por científicos de la Universidad de California en Berkeley encontró que si el esposo cedía más rápido y dejaba a un lado su enojo, ello no influía en gran medida en el éxito de la relación. La muestra estuvo conformada por 156 parejas heterosexuales que fueron seguidas desde 1986, y cada cinco años eran monitoreadas para conocer qué tan felices eran.

LECTURA EMOCIONAL.

Para el psicólogo Rodolfo Justine, el dato que muestra el estudio es un poco “controversial” en cuanto a cómo debe ser entendido. “Que la mujer ceda más rápido es un proceso, o sea: algo que va ocurriendo a lo largo del tiempo en el contexto de ´qué´ provoca la discusión. Evolutivamente, la ´estabilidad de la mujer´ pasa por una lectura emocional de la realidad, lo cual hace que la mujer reaccione más ante una inestabilidad en la familia o en la relación”.

Que la mujer tienda a ser más conflictiva en la relación de pareja tiene que ver con un elemento evolutivo y otro neurológico; en el último, entran en juego las estructuras y vías nerviosas con que ella maneje la realidad, explica.

Los hombres y las mujeres responden de manera diferente ante conflictos, menciona el psicólogo Ezequiel Meilij. “Aunque podrían querer resolverlos, los hombres, al sentirse ansiosos e incómodos confrontándolos, prefieren evitarlos. Debido a esto, las mujeres toman un papel más activo, ya que se espera que sean quienes inicien y guíen la discusión mientras el hombre es un participante más pasivo”.

Las discusiones forman parte de la pareja y de la vida, comenta Justine. “La pareja está formada por personas que no son iguales y, en algún momento, tendrán un desacuerdo que necesite solventarse. Lo importante de una discusión es el propósito común, más allá de quién tiene la razón”, dice.

En palabras de Meilij, uno de los desafíos más grandes de la pareja es aprender a discutir (de forma positiva, asertiva y constructiva) y a negociar los desacuerdos, ya que estos, junto con los conflictos, surgirán a lo largo de la relación. “Mientras más temprano en la relación se aprenda, mejor, porque en esta etapa lo que menos se quiere es pelear y por ello se omiten muchos temas, se tapan muchos problemas y se asientan malas costumbres, hábitos malsanos y dinámicas de resolución de conflictos tóxicas. Si no pueden discutir constructivamente, se amarán destructivamente”.

Toda discusión debe tener un propósito, señala Justine, por lo cual es necesario saber cuál es su objetivo. Para que la situación se maneje adecuadamente, recomienda escuchar a cada parte, “no asumir lo que la otra persona quiere decir; si no entiende, pregunte. Si no logran ponerse de acuerdo o alguno de los dos insiste en llevar la conversación hacia una pelea, visiten un terapeuta idóneo de parejas”.

Meilij añade que para cultivar la relación, el deseo, la complicidad, la seducción, la profundidad (aportada a la relación mediante el amor y la ternura), y la intensidad (aportada en la sexualidad) son claves.

Este artículo fue publicado originalmente en Vivir+ de La Prensa, el sábado 25 de enero, 2014. Enlace original: http://www.prensa.com/impreso/vivir/hay-que-amarlas-no-entenderlas/265319

sábado, 7 de diciembre de 2013

“7 mitos de los juguetes sexuales”… ¡y 3 de ñapa! (Publicado en Vivir+ de La Prensa, sábado 7 de diciembre, 2013).

¡Hola! Hoy publicó mi cuarto artículo para la sección de "Mitos" en la edición sabatina de Vivir+, en La Prensa. Como siempre, extiendo mis agradecimientos a la periodista Rella Rosenshain por su constante apoyo y confianza. Me encanta tener la oportunidad de desmitificar distintos aspectos de la sexualidad que todavía se consideran “tabú” y los juguetes sexuales son uno de ellos.

El artículo original, con 10 mitos, quedó bastante extenso y por ende, 3 de ellos quedaron fuera de la publicación (¡Damn!) pero los incluyo al final del post como ñapa para que los puedan disfrutar.




A continuación les comparto una transcripción del articulo original "7 mitos de los juguetes sexuales":

1. La gente ‘normal’ o ‘común’ no usa juguetes sexuales.

Falso. Este mito implica que los juguetes sexuales son para un grupo específico de personas, con características que los destacan de la norma, sea esta una connotación positiva o negativa. No hay que ser estrella porno ni promiscuo ni pervertido sexual para disfrutar de los juguetes sexuales, y su uso no implica ninguna de las anteriores. Es más, el único factor demográfico que afecta el uso de los juguetes sexuales parece ser la educación (entiéndase nivel de educación general, así como nivel de educación sexual), a mayor nivel de educación, mayor apertura al uso de juguetes sexuales. ¡Hay que educarse y disfrutar al máximo la vida sexual plena y saludable!

2. Los juguetes sexuales son solo para personas solteras.

Falso. Los juguetes sexuales se pueden disfrutar estando solteros o en pareja. Si estás en pareja, puedes incorporar los juguetes sexuales a la actividad sexual en pareja o utilizarlos por cuenta propia, ya que tener una vida sexual en pareja no implica dejar de disfrutar la propia (entiéndase la autoexploración y autosatisfacción). Es más, tres de cada cuatro mujeres que usan juguetes sexuales lo hacen estando en una relación.

3. Si una mujer necesita usar un juguete sexual, sufre algún trastorno sexual.

Falso. Si bien es cierto que los juguetes sexuales pueden ayudar a las mujeres que sufren algún trastorno sexual a explorar y conocer mejor sus cuerpos, estimularse y tener un orgasmo que quizás no han logrado experimentar de otra manera, las mujeres pueden usar los juguetes sexuales para aumentar su placer y experiencia sexual, para estimularse mejor o para disfrutar de su sexualidad cuando la pareja no está a mano (o no está de ánimo para tener sexo, por ejemplo). Además, muchas mujeres aún sin tener un trastorno sexual pueden experimentar dificultades, logrando llegar al orgasmo a través de la penetración o la estimulación oral o manual. En estos casos, los juguetes sexuales pueden ser el complemento perfecto para que tu pareja disfrute del clímax.

4. ‘Yo no necesito un hombre, tengo mi vibrador/dildo’.

Falso. Existe un término inglés denominado “B.O.B.” o “Battery Operated Boyfriend” (Novio a Baterías), usado para referirse a los vibradores. Si bien el término es simpático, los juguetes sexuales no son un reemplazo para tener una pareja, sino un complemento para enriquecer la sexualidad individual (estando solteros o en pareja) y de pareja. La sexualidad (y el amor) saludable implica un equilibrio en la relación entre la intensidad que brinda la sexualidad y la ternura y profundidad que proporciona el amor. Un juguete sexual nos puede brindar muchísima intensidad, ¿pero amor?

5. ‘Los juguetes sexuales solo se consiguen en ‘sex shops’ o boutiques eróticas y me da pena que me vean entrar a uno’.

Falso. Hoy en día, la internet facilita la compra de juguetes sexuales a través de la red. Se pueden comprar a través de sitios en el extranjero (Amazon tiene una selección enorme de juguetes sexuales que incluyen reseñas) e, incluso, los sex shops locales ofrecen la opción de comprar en línea y recibir la compra en el domicilio y de una manera muy discreta. Además, ¡no tiene nada de malo ni vergonzoso visitar un sex shop o boutique erótica! ¡A retar el miedo y la pena!

6. Si una mujer necesita usar un juguete sexual, su pareja no sabe o no puede complacerla.

Falso. Muchos hombres se sienten amenazados por la presencia de juguetes sexuales en el repertorio sexual debido a este mito, que se resuelve teniendo una comunicación clara, abierta y honesta respecto a los gustos, preferencias y necesidades de cada uno. La experiencia sexual involucra mucho más que solamente la penetración, y la mayoría de las mujeres no logran llegar al orgasmo solamente por vía de la penetración vaginal, por ende, pueden requerir o preferir el uso de juguetes sexuales para ello.

7. Cuando las mujeres usan juguetes sexuales, como vibradores, pierden la sensibilidad y se hace más difícil hacerlas llegar al orgasmo por otros medios.

Falso. Todo lo contrario. Por regla general, a las mujeres les toma más tiempo excitarse y llegar al orgasmo que a los hombres (y los hombres a menudo no toman esto en cuenta). A medida que la mujer envejece, se reduce el flujo sanguíneo a la vagina y clítoris, y las paredes vaginales se tornan más delgadas. Esto implica aún más tiempo para que ocurra la excitación y el clímax. Los juguetes sexuales incrementan la sensibilidad, haciendo que la sangre fluya más rápidamente a los genitales y al estimular el clítoris directamente. Una vez estimulada de esta manera, es más fácil para la mujer lograr el orgasmo por otros medios. Una vez más, el uso de juguetes sexuales enriquece e incrementa el disfrute sexual en solitario o en pareja, no lo contrario.


¿Juguetes sexuales? No, implementos de limpieza,
pero el inconsciente nos delata...

Como les prometí la ñapa, aquí están los tres mitos de los juguetes sexuales que no llegaron a publicación:

8. Los juguetes sexuales utilizados para la estimulación anal son solo para mujeres o para hombres homosexuales.

Falso. La estimulación anal es sumamente placentera y excitante tanto para hombres como para mujeres, INDISTINTAMENTE de su orientación sexual. Esto se debe a la cantidad de terminaciones nerviosas en el área anal y perianal. En el caso de las mujeres, la estimulación anal permite la estimulación indirecta al clítoris y en el caso de los hombres, de la próstata (o punto G masculino). Disfrutar el ser estimulado analmente no tiene nada que ver con la orientación sexual de la persona y este mito ha impactado negativamente en la vida sexual de muchas parejas heterosexuales que se inhiben de disfrutar esta práctica.

9. Los juguetes sexuales son solo para personas y parejas con vidas sexuales inadecuadas o insatisfactorias.

Falso. Muy por el contrario, los juguetes sexuales enriquecen la vida sexual de las personas y de las parejas, invitándolos a explorar y conocer sus cuerpos y su sexualidad, ampliando el repertorio de juegos y actividades en la intimidad e incentivando la comunicación y apertura en la pareja en relación a sus fantasías, qué les gusta, qué los excita, etc.

10. “Ningún hombre de verdad deja que una mujer lo penetre con un juguete sexual…”

Falso. Muchas mujeres pueden fantasear con tomar un rol más activo y/o dominante y estimular o penetrar analmente a su pareja y muchos hombres pueden tener esta fantasía sexual. Si tu pareja te comunica tal deseo/fantasía y no quieres complacerle (o por el contrario, tienes esta fantasía y te preocupa compartirla con tu pareja) por temor a que tu orientación sexual sea puesta en duda, es hora de explorar esas ideas rígidas y quizás contemplar cambiarlas por otras más adaptativas. Las parejas heterosexuales pueden disfrutar mutuamente de la estimulación sexual sin que su orientación o preferencias sexuales sean puestas en tela de juicio.

Espero haya sido de su agrado y estaré compartiendo con ustedes más artículos muy pronto. ¡Namaste!


Izzy

Articulo original: http://www.prensa.com/impreso/vivir/7-mitos-juguetes-sexuales/239009

sábado, 9 de noviembre de 2013

"La fórmula del enamoramiento" (Colaboración con Rella Rosenshain publicada en Vivir+ de La Prensa, sábado 9 de noviembre, 2013).

Hace unos meses atrás, la talentosa periodista de La Prensa, Rella Rosenshain me contacto para colaborar con ella en un artículo acerca del amor y el cerebro, un tema súper interesante. Tuvimos que esperar unos cuantos meses (esta colaboración data de julio, imagínense) pero valió la pena la espera y el articulo finalmente publicó el día de hoy en Vivir+ de La Prensa. Debo decir que esta ha sido hasta el momento mi colaboración favorita con Rella.

A continuación les comparto una transcripción del articulo original de Rella Rosenshain: "La fórmula del enamoramiento" (los pasajes resaltados corresponden a mis colaboraciones):




El amor es capaz de todo. Hasta de “moldear” al órgano encargado de regular las funciones del organismo, y de ser el recinto de la mente y de la conciencia: el cerebro.

Sobre esto abordó la revista científica Nature Neuroscience recientemente, al divulgar un estudio realizado por investigadores del departamento de Ciencias Biomédicas de la Universidad Estatal de Florida, Estados Unidos, que halló que tanto la convivencia con la pareja como el contacto sexual elevan la cantidad de receptores en el cerebro para la segregación de oxitocina y vasopresina, dos neurotransmisores que van de la mano con el desarrollo de los lazos afectivos en la pareja.

Los investigadores llegaron a esta conclusión tras estudiar el comportamiento en ratones de las praderas, animales que suelen ser monógamos. Estos, tras aparearse, crean un vínculo eterno, comprometiéndose el uno al otro a cuidar por igual a su cría.

Lo que este estudio comprobó es que la monogamia tiene un componente epigenético, es decir, que el hecho de elegir a una pareja para siempre ocurre por alteraciones que se dan en el material genético luego de haberse dado la convivencia y el apareamiento.

Enamoramiento sano.

La psiquiatra y sexóloga Luz Jaimes, expresidenta de la Sociedad Venezolana de Sexología Médica, explica que la epigenética consiste en la evolución de los genes, los cuales se adaptan a las necesidades de los cambios de la vivencia.

El psicólogo Ezequiel Meilij explica que el contacto sexual es importante en la pareja no solamente en la etapa de enamoramiento, esa fase inicial muy intensa que luego dará lugar a un amor quizás menos intenso, pero más maduro y perdurable a lo largo del tiempo.

“Algunas personas piensan que el amor y la sexualidad son dos elementos separados en la relación de pareja, pero se requiere de ambos para mantener la llama viva. Mientras que el amor o ternura aporta profundidad a la relación de pareja, la sexualidad le aporta intensidad, ambos componentes necesarios para lo que se considera un enamoramiento sano”.
Jaimes añade que si una persona tiene su mecanismo químico cerebral funcionando correctamente, está bien y contenta automáticamente se va a generar esa producción de neurotransmisores. “Si no lo tienes, se va deprivando la respuesta. Una depresión a nivel químico es la disminución de los neurotransmisores (...) La neuroquímica cerebral nos habla mucho de cómo somos nosotros”.

Para definir el amor desde un punto de vista biológico, Meilij opta por referirse al significado que le otorga a este la antropóloga Helen Fisher, quien sugiere que el amor es producto de una reacción química en el cerebro, en la cual diversos químicos (entre ellos, la norepinefrina y dopamina) son responsables por la excitación y alegría experimentados durante el enamoramiento. “Según ella, estas reacciones tienen base genética y el amor es un impulso natural tan poderoso como el hambre o el sexo (e igual que estos, dirigido hacia la meta de la preservación)”, comenta.

Meilij afirma que la convivencia, sexualidad y descubrimiento mutuo inciden en el proceso de enamoramiento. “Un modelo de ´enamoramiento sano´ propuesto por la corriente psicodinámica propone una relación basada sobre cuatro elementos, los cuales podemos verlos como las cuatro patas de una mesa.

Estos son la vida sexual de la pareja; los valores compartidos por ambos integrantes de la pareja; las relaciones objetales, es decir, los modelos de apego sano de ambos integrantes de la pareja (modelos de relación interna y externa aprendidos e introyectados de los padres); y el último elemento, que aporta la estabilidad final a la mesa que brinda una “cuarta pata” es precisamente el equilibrio entre el amor (la parte emocional y profunda) y la sexualidad (la parte intensa y agresiva, porque la sexualidad humana tiene un componente agresivo, que manejado sanamente es lo que podemos definir como la intensidad y pasión que se da durante la relación sexual)”.

Según el especialista, se postula que sin amor, la relación se destruye; y sin agresión (el componente sexual) se empobrece y sorprendentemente, la relación muere más rápidamente por falta de agresión que por falta de amor; “muy importante entender que al hablar de agresión nos referimos al componente agresivo dentro de la sexualidad sana, no a la agresión/hostilidad/violencia no consensual”.


Espero hayan disfrutado esta entrada y me encantaría conocer sus pensamientos, opiniones, reflexiones y preguntas al respecto. Seguro volveré a tocar el tema del enamoramiento, el amor, la sexualidad y nuestros cerebros en el futuro, hasta entonces, ¡Namaste!

lunes, 28 de octubre de 2013

"Tabú: Abstinencia sexual" (Colaboración con Yanelis Domínguez publicada en Día a Día, lunes 28 de octubre, 2013).

La abstinencia sexual es un tema que no había tenido aún la oportunidad de abordar apropiadamente en Sexualidad Panamá, así que me cayó del cielo la invitación de Yanelis Domínguez, periodista del periódico “Día a Día” para colaborar con ella en el artículo que estaba preparando acerca de este tema: “Tabú: Abstinencia sexual”.

En lo personal, no tengo una postura polarizada sobre el tema de la abstinencia sexual (ni a favor, ni en contra), más bien consideró que cuando se presenta, debe verse dentro del contexto de la historia particular de cada individuo y tomando en cuenta la influencia del entorno respecto a las emociones, pensamientos y conductas que suscita.

Es muy distinto “querer” abstenerse sexualmente que “tener que” o “deber” hacerlo. Es aquí donde entra en juego el tener la educación, información, conocimiento, autoconocimiento, criterio y todo lo demás que necesitamos para tomar una decisión informada al respecto, que surja de nuestro interior y no de presiones externas (tanto para abstenerse como para dejar de hacerlo) y preferencialmente, libre de tabúes, mitos, creencias irracionales y pensamientos distorsionados que hacen más daño que el supuesto beneficio que busca lograrse con la misma.

Vivimos en una época en la cual hace falta que seamos muy inteligentes sexualmente, y no puedo negar que la abstinencia es y sigue siendo la mejor manera de prevenir embarazos no deseados y enfermedades de transmisión sexual.

Pero también es nuestra labor como psicólogos brindar información y alternativas, para que las personas puedan navegar el continuo de la abstinencia sexual sin tener que irse a los extremos. Existen prácticas sexuales más seguras (safer sex) que nos permiten explorar nuestra sexualidad en pareja, minimizando los riesgos de embarazos no deseados y ETS (enfermedades de transmisión sexual).

En cuanto a las razones “culturales”, “tradicionales” y sobre todo “religiosas” para abstenerse de una vida sexual, solo les puedo decir que mientras respeto sus puntos de vista, se contraponen totalmente a mi perspectiva de una sexualidad plena y sana y supongo que podemos conformarnos con estar de acuerdo en estar en desacuerdo.



A continuación les comparto una transcripción del articulo original de Yanelis Domínguez: "Tabú: Abstinencia sexual " (los pasajes resaltados corresponden a mis colaboraciones):

Tabú: Abstinencia sexual.

Un profesor jubilado se comunicó a “Día a Día” con un una voz fuerte y tono de superioridad. Él confesó que desde hace 10 años no tiene relaciones sexuales de ninguna forma conocida.

Después de algunos hijos y un largo matrimonio, el sexo dejó de importarle.

En medio de eso, según él, descubrió que hacer el amor no es todo en la vida y que esa situación lo puede llevar directo al caldero, por lo que ahora, junto a otros, mantiene en secreto la creación de una posible asociación de personas que no practican sexo en Panamá.

Lo mismo le sucede a Jaime Rodríguez, quien no quiere saber del sexo, tras mantener una relación con su primera novia que le provocó una infección fuerte durante meses. Ahora ha vuelto a tener novias, pero sin sexo, decisión que lo ha llevado a ser catalogado como gay por algunas chicas.

Ahora a Jaime le toca fungir como todo un macho semental ante todos para que dejen de criticarlo.

Ezequiel Meilij, psicólogo clínico, dijo que gozar de una vida sexual plena y saludable es positivo emocionalmente, pero decidir mantener la abstinencia impactará positiva o negativamente en la vida de una persona, dependiendo del contexto en que se dé y de su historia, entre muchos otros factores que deben tomarse en cuenta.

En cuanto a la religión, lamentablemente la sexualidad es un tema tabú, aseguró el especialista y esto se les inculca a las personas desde una edad muy temprana, reforzando creencias rígidas e irreales y pensamientos distorsionados acerca del sexo y la sexualidad, que pueden afectar el desarrollo de una vida sexual plena y saludable.

Esto no lo comparte la Iglesia católica. El padre Mirope Polanco, del templo San Isidro Labrador de Capira, certificó que la abstinencia es un comportamiento necesario, no solo para religiosos, sino también en la vida conyugal, porque si no, esto da paso a la infidelidad y deseos bajos de la persona.

Los consejos de un especialista.

Hablar de sexualidad, es una parte esencial de nuestra vida y, definitivamente, una vida sexual plena y saludable impacta positivamente en nosotros; física, mental y emocionalmente. Ahora bien, si nos estamos absteniendo de tener relaciones sexuales con personas por temor a contagiarnos de una enfermedad de transmisión sexual, obviamente no estamos llevando una vida sexual saludable o eligiendo compañeros sexuales de la forma más inteligente.

Saltar a tener relaciones con personas cuya vida e historia sexual desconocemos siempre será un riesgo, y el sexo casual y no exclusivo implica riesgos.

La sexualidad sana se construye en base a comunicación, honestidad, respeto, consensualidad y límites bien establecidos.

Si tu potencial pareja sexual te da motivos para dudar, tiene un historial sexual de riesgo, se niega a hacerse exámenes de salud sexual, etc., ¡mejor abstenerse! 

Existen prácticas sexuales y métodos de protección que minimizan estos riesgos y aún así permiten disfrutar de la sexualidad sin necesidad de recurrir a la abstinencia (masturbación, masturbación mutua, uso de condones, barreras vaginales y anales, guantes de látex, juguetes sexuales, cibersexo, etc.). Hay que estar muy informados acerca del riesgo que implica cada práctica sexual (el condón no protege de todas ellas, y aun durante el sexo oral o la masturbación mutua puede haber intercambio riesgoso de fluidos y existen enfermedades sexuales que no necesariamente se contagian exclusivamente por vía genital). 

Si la persona teme exponer su cuerpo, es decir, tiene problemas de autoestima o acerca de su auto-imagen, es importante trabajar estos problemas primero, porque en este caso, la abstinencia solamente está cubriendo un problema emocional más profundo. Es posible que esta persona no haya tenido los permisos necesarios para explorar su cuerpo y su sexualidad sin culpa, miedo y/o ansiedad, Igual sucede si la persona tiene algún problema o inseguridad en el área sexual.

Espero hayan disfrutado esta entrada y me encantaría conocer sus pensamientos, opiniones, reflexiones y preguntas al respecto. Seguro volveré a tocar el tema de la abstinencia sexual en el futuro, hasta entonces,

¡Namaste!

Izzy

Enlaces al artículo original: http://www.diaadia.com.pa/notas/1661338- y http://www.diaadia.com.pa/notas/1661341-los-consejos-un-especialista-